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¿Quieres ampliar tu empresa a España? Conoce las normas y la cultura empresarial española

España es un mercado atractivo para las empresas neerlandesas. Es un país grande, con más de 49 millones de habitantes, una ubicación estratégica y numerosas oportunidades para las empresas que quieren crecer internacionalmente.

Pero quien piense que hacer negocios en España consiste simplemente en trasladar el modelo empresarial neerlandés a un país más soleado puede encontrarse con sorpresas.

Porque emprender en España no solo exige conocer la legislación y la normativa españolas. También hay que comprender cómo se hacen negocios en España.

Primera cuestión: ¿cómo entrar en el mercado español?
Una de las primeras cuestiones que se plantean al expandirse a España es cuál es la estructura jurídica más adecuada.

¿Es necesario constituir directamente una sociedad española? ¿Resulta más adecuado abrir una sucursal de la empresa neerlandesa? ¿Vas a empezar trabajando con un socio comercial o agente local? ¿O puedes comenzar desde los Países Bajos y establecer una estructura española más adelante?

No existe una respuesta estándar que sea válida para todas las empresas.

La estructura más adecuada depende, entre otros factores, de la naturaleza y duración de las actividades en España, del grado de presencia deseado, de la contratación de personal, de los riesgos de responsabilidad y de las consecuencias fiscales de las actividades.

La Sociedad Limitada (S.L.), comparable a grandes rasgos con la B.V. neerlandesa, es una forma societaria muy utilizada. Sin embargo, esto no significa automáticamente que sea la mejor solución desde el primer día para todas las empresas extranjeras.

Por tanto, conviene determinar la estructura antes de llevar a cabo la expansión y solo después proceder a constituir la entidad, contratar personal y celebrar contratos. En determinadas situaciones, otras estructuras pueden responder mejor a las necesidades de la empresa durante la fase inicial.

Constituir una S.L. es solo el principio
Cuando se decide constituir una sociedad española, deben cumplirse diversas formalidades. Entre ellas se encuentran la obtención de números de identificación fiscal españoles, el otorgamiento de la escritura de constitución ante notario, la inscripción en el Registro Mercantil, el alta fiscal y, dependiendo de la situación, el alta en la Seguridad Social.

Estas formalidades se pueden organizar.

La situación se vuelve más interesante cuando la empresa comienza realmente a operar. En ese momento entran en juego las normas españolas en materias como el Derecho laboral, la fiscalidad, los contratos mercantiles y el Derecho societario.

Y es precisamente ahí donde observamos con frecuencia que las empresas extranjeras siguen trabajando durante demasiado tiempo desde su propio marco de referencia: continúan utilizando documentos, procedimientos o estructuras diseñados para su país de origen, sin adaptarlos suficientemente al marco jurídico español.

Por ejemplo, un contrato de trabajo neerlandés traducido al español no se convierte automáticamente en un contrato de trabajo que cumpla el Derecho laboral español.

Lo mismo ocurre con las condiciones generales, los contratos mercantiles o los acuerdos con representantes y distribuidores.

Traducir no es lo mismo que adaptar a la realidad jurídica y empresarial española.

La cultura española también desempeña un papel
Una estructura jurídica adecuada es esencial, pero conocer la forma de hacer negocios en España también puede marcar la diferencia.

En general, los neerlandeses son bastante directos. Van rápidamente al grano, quieren saber con claridad a qué atenerse y consideran que un acuerdo debe cumplirse. En España, el camino hasta alcanzar ese acuerdo puede ser diferente.

Las relaciones personales suelen desempeñar un papel más importante. Conocerse primero, generar confianza e invertir tiempo en una relación comercial no es necesariamente ineficiente. Puede formar parte del propio proceso.

Una persona neerlandesa puede considerar eficiente una discusión clara o un “no” directo. En España, esa misma franqueza puede percibirse como más brusca de lo que se pretendía.

Además, una reacción positiva durante una conversación no siempre significa que el acuerdo ya esté cerrado. La toma de decisiones puede requerir más tiempo y desarrollarse de manera diferente dentro de las organizaciones.

Esto no significa que exista una única forma española de hacer negocios. Negociar con una empresa tecnológica internacional en Madrid no es lo mismo que hacer negocios con una empresa familiar en Andalucía o con una compañía internacional establecida en Barcelona.

Pero comprender estas diferencias culturales ayuda a interpretar mejor las negociaciones, gestionar las expectativas y evitar malentendidos.

No todo tiene que hacerse “a la española”
Adaptarse no significa que una empresa neerlandesa tenga que abandonar su propia forma de trabajar. Al contrario.

Las empresas neerlandesas suelen ser valoradas precisamente por su estructura, fiabilidad, planificación y comunicación clara. La clave es mantener esas fortalezas sin presuponer que el mercado español funciona igual que el neerlandés.

Esto también es importante cuando se contrata personal.
¿Vas a contratar personal en España? Entonces no solo tendrás que cumplir normas laborales diferentes, sino que también te encontrarás con otras expectativas en el entorno de trabajo. Por ejemplo, en materia de jerarquía, comunicación, jornada laboral y relación entre empresa y trabajador.

Por tanto, una expansión exitosa exige algo más que constituir correctamente una empresa.

El error clásico: empezar a operar y regular después la parte jurídica
Vemos con frecuencia que las empresas comienzan primero sus actividades comerciales e intentan corregir después la estructura jurídica.

Ya se ha contratado al primer trabajador. Ha comenzado un representante local. Se ha alquilado una oficina. Se han firmado contratos. Se han emitido las primeras facturas.

Y entonces surge la pregunta: ¿hemos estructurado realmente nuestras actividades en España de la forma correcta?

En ocasiones, la situación todavía puede resolverse sin grandes problemas. En otros casos, ya se han generado consecuencias fiscales, laborales, societarias o contractuales que podrían haberse evitado con una preparación adecuada o haberse gestionado de otra forma.

Por eso, antes de iniciar efectivamente las actividades en España, conviene responder a una serie de preguntas:

  • ¿Qué vamos a hacer exactamente en España?
  • ¿Necesitamos para ello una sociedad española?
  • ¿Dónde se genera la presencia fiscal? ¿Puede existir un establecimiento permanente u otras obligaciones fiscales en España?
  • ¿Vamos a contratar personal local?
  • ¿Quién podrá representar a la empresa y firmar contratos en su nombre?
  • ¿Son adecuados para España nuestros contratos actuales?
  • ¿Qué licencias, registros o normas específicas del sector son aplicables?
  • ¿Cómo debe organizarse la colaboración con agentes, distribuidores o socios comerciales?
  • Y, quizá igual de importante: ¿conocemos el mercado en el que vamos a operar?


España ofrece numerosas oportunidades, pero la preparación es esencial
España es un mercado interesante para las empresas neerlandesas y los inversores extranjeros. Las empresas extranjeras señalan, entre otros motivos para establecerse en España, la ubicación geográfica, el tamaño del mercado, el acceso a otros mercados y las infraestructuras.

Pero expandirse internacionalmente también significa entrar en una nueva realidad jurídica y empresarial.

Por eso, nuestro consejo es sencillo: no te limites a conocer las normas; comprende también el país y el mercado.

Quien comprende cómo funciona el sistema jurídico español y cómo se hacen negocios a nivel local parte con una ventaja considerable.

¿Y ese primer café antes de empezar a hablar del contrato? Quizá no sea tiempo perdido. Puede formar parte de la forma de hacer negocios.

Sobre OTIS Legal Group
OTIS Legal Group acompaña a empresas neerlandesas e internacionales en sus actividades en España. Desde el diseño de la estructura jurídica adecuada y la constitución de una sociedad española hasta el asesoramiento en Derecho laboral, contratos, fiscalidad y la asistencia jurídica continuada a empresas en España.

Combinamos el conocimiento del Derecho español con la comprensión de la forma neerlandesa de hacer negocios. Porque hacer negocios más allá de las fronteras no consiste únicamente en conocer las normas. También consiste en comprenderse mutuamente. Conoce aquí a nuestro equipo.

Con OTIS Legal Group estarás mejor informado en España.

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